Philip J. Corso: el hombre que destapó la verdad sobre el Incidente Roswell

21 Jul, 2021

El Día Después de Roswell, es un libro escrito por el ex funcionario del Pentágono Philip J. Corso. En el texto, dejó el testimonio de como participó en la investigación del Incidente Roswell.

Philip J. Corso de joven.

Philip J. Corso fue un oficial del ejército estadounidense que sirvió desde el 23 de febrero del 42 hasta el 1 de marzo del 63.

El 23 de julio de 97, fue invitado al programa de radio Coast to Coast, entrevistado por Art Bell. En el show, habló sobre su experiencia en el Incidente Roswell y como observó el cadáver de un extraterrestre.

Philip J. Corso: Su versión de Incidente Roswell

El ex funcionario declaró que los restos encontrados en Nuevo México no eran de un globo, sino de una nave extraterrestre.

De la misma forma dijo, que vio un cuerpo extraterrestre y los archivos secretos del Pentágono sobre el incidente. De acuerdo a Philip J. Corso, la sede del Departamento de Defensa envió los cadáveres al Hospital Walter Reed, en Washington.

La tecnología que se recuperó, dejó perplejo a los científicos. Varias partes de la nave fueron enviadas a diferentes compañías de defensa, quienes aplicaron ingeniería inversa. Gracias a ello, se lograron muchos avances que disfrutamos actualmente como sociedad.

Se cree que todo esto se ocultó, al informar a los contratistas que Rusia había robado los restos de la nave.

También denunció que el gobierno ocultó esta tecnología para poder darles el tiempo necesario a los expertos de aplicar la ingeniería inversa. Así también se protegía de naciones enemigas.

«Nadie quería quedar en segundo lugar en la carrera silenciosa y no reconocida de desarrollo de tecnología alienígena, que llevaba a cabo el Pentágono, ya que cada servicio persigue silenciosamente su versión de un arma secreta de Roswell».

El primer hallazgo de Corso

Corso declaró haber encontrado recipientes con cadáveres extraterrestres

La primera vez que Philip J. Corso tuvo contacto con los restos de alto secreto, estaba en Fort Riley, en Kansas. En julio de 1947.

Unas cajas selladas, se almacenaban en una zona de alta seguridad en la base. Su interés por la investigación le llevó a tomar una linterna y abrirlas.

En su interior encontró un recipiente de vidrio grueso, que contenía un líquido espeso de color azul claro con «algo» flotando en el. Al comienzo, creyó que era un niño muerto, pero cuando lo detalló, se percató de lo que era realmente.

Era un ser humanoide, con manos de 4 dedos, brazos y piernas delgadas y una cabeza de gran tamaño.

«Tuve la necesidad de tocar la piel gris pálida. Pero no pude decir si era piel porque también parecía una tela muy delgada de una sola pieza de la cabeza a los pies, que cubría la carne de la criatura».

Esta descripción es muy parecida a los testimonios de otros testigos de Roswell sobre los tripulantes de la nave.

Esto no ha evitado que su libro sea el centro de ataques. Especialmente por la falta de referencias a documentos. Aunque esto no invalida lo dicho por Philip J. Corso, especialmente con la reputación y las acreditaciones que poseía.

Testificación bajo juramento

Una declaración jurada del ex funcionario sirvió para una demanda judicial contra el ejército

En 1998, la ONG Citizens Against UFO Secrecy, contactó a Corso para que diera una declaración jurada sobre lo contado en su libro.

Ésta fue usada para una demanda judicial el 25 de marzo del 98, en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos, en Phoenix.

En la demanda, se exigió al ejército que mostrara los documentos mencionados por el ex funcionario.

La declaración decía lo siguiente:

CORONEL DEL EJÉRCITO RETIRADO JURA HABER VISTO CUERPOS ALIENÍGENAS E INFORMES DE SUS AUTOPSIAS.

Yo, el Coronel Philip J. Corso, (Ret.) por la presente juro bajo pena de perjurio que las siguientes declaraciones son verdaderas:

Que en todo momento mencionado a continuación, fui miembro y funcionario del demandado.

– Durante mi mandato con el demandado fui miembro del Consejo de Seguridad Nacional del presidente Eisenhower y ex director del Departamento de Tecnología Extranjera del departamento de Investigación y Desarrollo.

– Que el 6 de julio de 1947 o alrededor de esa fecha, mientras estaba en Fort Riley, Kansas, observé personalmente una criatura no humana de 4 pies, con manos de 4 dedos de aspecto extraño, piernas y pies delgados, y una cabeza de gran tamaño. Las cuencas de los ojos eran de gran tamaño, de forma almendrada y apuntaban hacia su pequeña nariz. El cráneo de la criatura era demasiado grande, hasta el punto en que todos sus rasgos faciales estaban dispuestos frontalmente, ocupando solo un pequeño círculo en la parte inferior de la cabeza.

– No había cejas ni indicios de vello facial. La criatura tenía solo una pequeña hendidura plana a modo de boca y estaba completamente cerrada, se parecía más a un pliegue o hendidura entre la nariz y la parte inferior del cráneo sin mentón, que a un orificio en pleno funcionamiento.

– Que en 1961 tomé posesión de lo que llamo el «Archivo Roswell». Este archivo contenía informes de campo, informes de autopsias médicas y escombros tecnológicos del accidente de un vehículo extraterrestre en Roswell, Nuevo México en 1947.

– Que he leído personalmente los informes de la autopsia médica que se refieren a la autopsia de la criatura descrita anteriormente que vi en 1947 en Fort Riley, Kansas.

– Dichos informes de la autopsia indicaron que ésta se realizó en el Hospital Walter Reed, que estaba bajo la autoridad del demandado al momento de la autopsia.

– Que dicho informe de la autopsia se refería a la criatura como una «Entidad Biológica Extraterrestre».

Coronel Philip J. Corso (retirado).

Para Corso, los Grises son creaciones de los verdaderos extraterrestres

La verdad sobre los extraterrestres

El informe leído por Phili J. Corso menciona que el humanoide de Roswell es una Entidad Biológica Extraterrestre, él personalmente dudaba de sus orígenes.

Para el ex funcionario, los grises son entes creados por los verdaderos extraterrestres para realizar tareas específicas.

Además mencionó que, hasta donde él sabía, nadie había visto extraterrestres «reales». Solo a estos humanoides.

Phiip J. Corso falleció de un infarto el 15 de julio de 1998, a los 83 años. Un año después de publicar su libro. Muchos especialistas consideran esto como una «confesión de alguien en su lecho de muerte», dándole más credibilidad a su historia.

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